El delirio cientificista – dibujado por Patrice Gibertie

El delirio cientificista – dibujado por Patrice Gibertie

«El delirio cientificista» dibujado por Patrice Gibertie
Patrice Gibertie, profesor honorario del Ministerio de Educación francés
https://pgibertie.com/

Les secrets d'Yvonne Gibertie

Al principio de la crisis, Patrice Gibertie observó e intentó comprender esta nueva situación. Escuchó a los profesores Raoult y Perrone, que en aquella época todavía no estaban censurados por los medios de comunicación. Preocupados por tratar y curar a sus pacientes con tratamientos tempranos, su tranquilidad les hizo ganarse un lugar entre los médicos tranquilizadores antes de ser censurados y llamados teóricos de la conspiración.

Es al leer los artículos científicos cuando se pone en duda la narrativa oficial. Al observar las diferencias entre la narrativa mediática que alimenta el miedo y la literatura científica o la experiencia de los pacientes, el historiador piensa en situaciones similares y en lo que decía su profesor Jean Delumeau cuando hablaba de la «teología del miedo» para evocar la demonología de los siglos XV y XVI, época en la que, en nombre de esta teología, se perseguía a las brujas y las creencias.

«Veo a Gilbert Deray y a algunos otros como el gran inquisidor de la demonología», dice Patrice Gibertie, para quien el delirio cientificista, lejos de haber desaparecido, resurge regularmente. Tomando como ejemplo el final del siglo XIX, recuerda la deriva higienista que siguió a la revolución pasteuriana y a la aparición de las primeras vacunas.

Fue la época en la que el médico alemán Robert Koch, descubridor del bacilo de la tuberculosis, se embarcó unos años más tarde en un experimento más aventurado y fracasó con la tuberculina, un tratamiento extraído del bacilo, que resultó fatal para quienes habían recibido la inyección.

¿Qué estadísticas para qué análisis?

Ciñéndose a su especialidad, Patrice Gibertie no buscó las estadísticas de la Academia de Medicina, sino que decidió analizar las cifras de exceso de mortalidad. Estas cifras revelan que, si bien el año 2020 no fue especialmente letal, el año 2021 muestra un exceso de mortalidad para las categorías de edad que no están afectadas por el Covid y que corresponden a los periodos de vacunación.

También utiliza mapas geográficos para comparar países o regiones cercanas. Tomando como ejemplo el continente africano, observa diferencias en la dinámica epidémica y la mortalidad entre los países que tratan a su población con ivermectina para tratar la ceguera de los ríos o la oncocercosis y los países vecinos que no prescriben esta molécula.

Del análisis de estos estudios observacionales, Patrice Gibertie dice que no encuentra una correlación entre la tasa de vacunación y la tasa de contaminación, mientras que los contaminados pueden estar vacunados o no vacunados. Por otro lado, existe una correlación entre una baja tasa de mortalidad, una corta duración de los ataques y el uso de un tratamiento temprano.

Estudios fraudulentos

«Estamos ante una enfermedad nueva y poco letal. ¿Cómo podemos hacer estudios aleatorios doble ciego serios? No es posible, porque se necesitarían decenas de miles de personas», dice el historiador, que observa sesgos en muchos estudios.

¿Qué estadísticas para qué análisis?

Ciñéndose a su especialidad, Patrice Gibertie no buscó las estadísticas de la Academia de Medicina, sino que decidió analizar las cifras de exceso de mortalidad. Estas cifras revelan que, si bien el año 2020 no fue especialmente letal, el año 2021 muestra un exceso de mortalidad para las categorías de edad que no están afectadas por el Covid y que corresponden a los periodos de vacunación.

También utiliza mapas geográficos para comparar países o regiones cercanas. Tomando como ejemplo el continente africano, observa diferencias en la dinámica epidémica y la mortalidad entre los países que tratan a su población con ivermectina para tratar la ceguera de los ríos o la oncocercosis y los países vecinos que no prescriben esta molécula.

Del análisis de estos estudios observacionales, Patrice Gibertie dice que no encuentra una correlación entre la tasa de vacunación y la tasa de contaminación, mientras que los contaminados pueden estar vacunados o no vacunados. Por otro lado, existe una correlación entre una baja tasa de mortalidad, una corta duración de los ataques y el uso de un tratamiento temprano.

Estudios fraudulentos

«Estamos ante una enfermedad nueva y poco letal. ¿Cómo podemos hacer estudios aleatorios doble ciego serios? No es posible, porque se necesitarían decenas de miles de personas», dice el historiador, que observa sesgos en muchos estudios.

Desde los sesgos estacionales o demográficos, como es el caso de los estudios israelíes sobre la eficacia de las vacunas, hasta los diferentes niveles de exigencia según se trate de estudios sobre moléculas antiguas y baratas o de nuevos medicamentos, el historiador analiza todos los abusos. Estos abusos le llevan a considerar el enfoque de las ciencias humanas y los análisis de la sobremortalidad como más fiables y pertinentes que ciertos estudios científicos.

Por último, mirando al futuro, cree que los historiadores del mañana recordarán nuestra época como la historia de un gran miedo como el que ha conocido la humanidad, un gran miedo ligado a la ignorancia y a las tentaciones totalitarias.

Autor(es): FranciaSoir

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